martes, 17 de junio de 2008

Sin querer olvidar

Miro a los lados y me doy cuenta cuan largas son y me cuestiono, lo hago una y otra vez sin encontrar una respuesta o tal vez si, la misma, que la necesito que la quiero y que por eso no las utilizo.

Pero qué pasaría si yo pudiera encontrar las palabras para marchame sin dejar dolor en el corazón si encontrara la manera de explicar mi adiós sin dejar un mal sabor… No hay culpables, no es culpa de tus besos ni de los míos, ni de las manos que sin miedo nos acarician. Que tal que lo que busque ya se haya perdido en alguna discusión?

Tengo miedo, miedo de ti miedo de mi, de mis palabras, de mis preguntas y de tus respuestas tan vacías. Sera que soy yo o serás vos… No, no hay culpables, solo existen malos pensadores, personas fracasadas, con miedo, llenas de temores, de angustias pero con mil sabores y sensaciones, personas aferradas al pasado sin querer vivir un futuro con este presente… En fin, solo existen para mi, al parecer, personas como tu. Personas a las que quiero y respeto.

Uy aquellos momentos... Esos son los que uno no quisiera borrar, aquellas noches frías pero en las cuales se empiezan a evaporar sentimientos de nuestras almas, pero ese es el problema, que se evaporan y se quedan en los vidrios de ese carro, en el cual, cuando me monto, trato de buscar y a veces encuentro pero otras… otras veces esos sentimientos simplemente se esconden.

Si seguire ahi, a tu lado, contigo, abrazandote, besandote si quieres. ahi estare... AQUI ESTOY!!!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde corrían todos los vinos, donde se abrían todos los corazones.
Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. Y la encontré amarga. Y la injurié.
Yo me he armado contra la justicia.
Yo me he fugado. ¡Oh brujas, oh miseria, odio, mi tesoro fue confiado a vosotros!
Conseguí desvanecer en mi espíritu toda esperanza humana. Sobre toda dicha, para estrangularla, salté con el ataque sordo del animal feroz.
Yo llamé a los verdugos para morir mordiendo la culata de sus fusiles. Invoqué a las plagas, para sofocarme con sangre, con arena. El infortunio fue mi dios. Yo me he tendido cuan largo era en el barro. Me he secado en la ráfaga del crimen. Y le he jugado malas pasadas a la locura.
Y la primavera me trajo la risa espantable del idiota.
Ahora bien, recientemente, como estuviera a punto de exhalar el último ¡cuac! pensé en buscar la llave del antiguo festín, en el que acaso recobrara el apetito.
Esa llave es la caridad. ¡Y tal inspiración demuestra que he soñado!
"Tú seguirás siendo una hiena, etc... declara el demonio que me coronó con tan amables amapolas. "Gana la muerte con todos tus apetitos, y con tu egoísmo y con todos los pecados capitales".
¡Ah! ¡por demás los tengo! Pero, caro Satán, os conjuro a ello, ¡menos irritación en esos ojos! Y a la espera de las pocas y pequeñas cobardías que faltan, desprendo para vos, que amáis en el escritor la ausencia de facultades descriptivas o instructivas, unas cuantas páginas horrendas de mi carnet de condenado.

Arthur Rimbaud

Anónimo dijo...

vaya, las filas en los bancos son largas, las depresiones de los domingos en la noche me gustan, los ojos, los ojos son lindos, pero prefiero que mis manos sean mi boca. recorde que me enamore una vez, recorde que extraño extrañar, recorde que yo tambien me habia subido en ese carro, del que hablas, recorde que tambien tengo miedo de mis preguntas y recorde que aun hay mucho que soñar....