Con unos ojos que parecen pedazos de cielo veo una verdad que quisiera ver a través de una botella, verla difusa o tal vez ni verla.
Todos los días, como aquel seminarista de los ojos negros, pasa ella y yo siempre intento dejar el recuerdo de esta mirada.
No es fácil juzgar, mucho menos lo es pensar... pero será más fácil decidir?
A veces no entiendo por qué me dejaste entrar en ti, conocerte, sentirte, mirarte, tocarte... besarte. A veces, sencillamente hasta siento que no era yo pero que si eras tú, siento que no pensabas en mi, eso es lo que pienso.
Pero de algo estoy seguro y es que te da miedo, te da miedo ver, sentir, tocar, besar, dar, recibir... sencillamente te da miedo arriesgarte porque crees que vas a perder; lo que no sé es qué te da más miedo, si hacerte daño o hacermelo a mi.
Mientras tanto yo seguiré acá esperando y suspendiendo la labor como lo hizo aquella salmantina de rubio cabello. Te miraré, y al verte mis ojos verdes ya tristes y muertos vierten silenciosas lágrimas de hielo. Y al parecer igual que ella quedaré solo, viejo y triste, y guardando el recuerdo de un beso...
3 comentarios:
Aveces nosé si eres tu o soy yo... que fijación tenemos o tengo. Pense quererte incluso adorarte, pero jamás de este inmensa manera. Juntos, porque asi quisimos, separados, porque asi lo quieren
lo que mas miedo da....es hacerte daño a ti
Y aquí estás. Reviviendo los fracasos o los éxitos difusos de una salmantina, escribiendo, siendo más que ella. Gracias porqué sí, porqué hoy puedo comentarte y vos, vos podes seguir escribiendo.
Publicar un comentario